Contrapunto por Miguel Ángel Gómez Ruiz

El descaro de Sofía Martínez  

De acuerdo a magistrados del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz (TSJEV), el destino de su presidente, Sofía Martínez Huerta, parece estar sellado.

La señora no convoca a sesiones del Consejo de la Judicatura y para colmo, sólo pide a los consejeros de la misma a que firmen las actas y documentos que amparan el gasto de 60 millones de pesos. Sin embargo, se presume que en contubernio con sus empleados –los que ella mismo colocó-, varios ya despedidos, utilizaron el dinero para otros fines, ya que en las supuestas compras que se realizaron no hubo licitación alguna, contrario a lo que marca el reglamento del órgano.

Por supuesto, de no comprobar gastos, provocaría que la presidente sea denunciada por desvío de recursos y enriquecimiento ilícito, pues se especula que han sido sus hijos los beneficiados con los recursos que se han desviado.

La denuncia de los magistrados es que además de que Martínez Huerta no tiene la capacidad para estar al frente del Poder Judicial, se ha dedicado a malgastar el recurso del órgano, en cosas que nada tienen qué ver.

Viajes, compras sin licitación y hasta uno que otro tratamiento para verse mejor en su apariencia física, han sido la constante allí dentro.

Pero lo que llama la atención es que la presidente no asiste a su oficina o si va, se mantiene encerrada a piedra y lodo. No recibe a nadie y lo que es peor, es que no convoca a sesión del Consejo de la Judicatura, del que hay que aclarar, sólo representa un voto más.

No hay que olvidar que uno de los integrantes del citado consejo, Humberto Hernández Reducindo ya le había armado un escándalo, cuando decidió, junto con otros integrantes, el despido de la nuera de Sofía Martínez, la impopular Mayra Angélica Martínez Juárez, quien se veía a corto plazo convertida en magistrada. Al final, tuvo que abandonar las instalaciones del Poder Judicial acompañada por policías.

Ahora, depende del Consejo de la Judicatura, llamarla a cuentas o bien, aplicar una auditoría para saber cómo van las cuentas allí.

De por sí, Sofía Martínez pende de un hilo muy delgado, pues no hay que olvidar que adscribió a seis magistrados cuando en realidad sólo debió hacerlo a tres, pues ni ella ni los diputados locales de Morena acataron los amparos de jueces federales concedidos a los magistrados Roberto Dorantes, Marco Antonio Lezama y Gladis Pérez Maldonado.

Y encima, se abstuvo de firmar la controversia constitucional contra la reforma que aprobaron los mismos diputados de Morena para forzar al retiro a los magistrados que cumplan 70 años de edad. Siendo que ella misma sería afectada, pues ya está próxima a cumplirlos.

La presidente se ha dedicado a jugar a las escondidas y lo que es peor, no recibe a nadie y sus hijos hacen lo que quieren al interior del Poder Judicial.

Algo es muy claro, si los magistrados fueran unidos, es decir, que todos se dieran cuenta de lo que está pasando, podrían, en un pleno, destituirla como presidente del órgano. Obvio, habría que seguir una serie de pasos, pero sería el primer golpe, para dejarla aturdida, casi al borde del nocaut.

Benjamincito

Pues resulta que el hijo predilecto de Sofía Martínez, un nuevo virrey en el gobierno estatal, Benjamín Díaz Martínez y que es presidente de las juntas locales de Conciliación y Arbitraje se ha dedicado a hacer y deshacer dentro del Poder Judicial.

Recomienda y palomea a amigos suyos para que sean nombrados jueces –la mayoría sin experiencia judicial-, llega al órgano y se cree tanto que hasta grita y manotea al personal, recordándoles que es “el hijo de la jefa”, cuando lo único que ha hecho es colocar a amigos y amigas.

De gris papel en el área que preside, Benjamincito para más tiempo en un lugar en el que no debe estar, pues podría pasar más tiempo en su oficina, ayudando a resolver la grave problemática que viven los veracruzanos que se quedan sin trabajo a diario.

Pero el poder es el poder y es este el momento que goza la familia Díaz Martínez, los hijos, con estupendos salarios y la mamá, presidiendo un Poder Judicial sin tener la menor idea de cómo hacerlo, pues algo es muy claro, con su nombramiento, Veracruz salió perdiendo.

Arrastrado

Uno de los más beneficiados con el nombramiento de Sofía Martínez Huerta como máxima autoridad en el Poder Judicial es el presidente del Colegio de Abogados de Veracruz, Braulio Terán, que quizá sea el único que se ha arrastrado cada que cruza camino con la mujer.

Ha sido su defensor y muchos abogados, que inclusive estaban dispuestos a solicitar juicio político contra la titular del TSJEV, se preguntan ¿Qué habrá detrás de toda la zalamería de Braulio Terán?

No ha faltado quien diga que el profesionista ha sido beneficiario de una parte de los 60 millones de pesos que no han sido comprobados por Martínez Huerta. No sabemos, lo que sí es cierto es que Braulio Terán sólo habla linduras de la presidente y está dispuesto a meter las manos al fuego por ella.

Hace apenas unos días, fue uno de los promotores de una conferencia que dictó, desde algún lugar, Sofía Martínez. El tema, aunque usted no lo crea, se trataba sobre el futuro de la justicia digital. Haciendo cuentas, ya van 17 estados del país en donde ya se sesiona en línea y se aplica la justicia. En Veracruz no se han colocado siquiera, los cimientos. Otro punto negativo para Sofía.

E insistiré en el punto. Son los magistrados los que, unidos, podrían tomar las acciones necesarias contra ella, porque algo es seguro, la mujer violentó la ley y todo por su ignorancia.

¡Quédate en casa!

Miguel Ángel Gómez Ruiz/RCK Noticias/Xalapa, Ver.

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