En opinión de … Rafael Santana Mendoza Morales

ESCENARIO

Una vez concluida la etapa de emergencia que se derivó de los sismos 7-S y 19-S, que lamentablemente cobraron la vida de muchos compatriotas y que evidenciaron la incapacidad y simulación de las instituciones y de las políticas públicas en materia de protección civil y de respuesta en caso de desastres, la pugna política se reactivó en el escenario nacional; no obstante, derivada de la coyuntura, con circunstancias distintas.

Antes de la pausa obligada, los misiles oficiales ya habían impactado en la humanidad del líder del PAN, Ricardo Anaya. Sin embargo, no lograron el efecto deseado, ya que éste, junto con los con los dirigentes del Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, y del PRD, Alejandra Barrales, activaron su recién estrenada maquinaria denominada Frente Ciudadano por México para paralizar la instalación de la mesa directiva del Congreso de la Unión, so pretexto de no permitir el pase automático de Raúl Cervantes como Fiscal General pero, a la vez, para mostrar el músculo y contestar de esa forma los ataques.

Al retorno de la agenda partidista, la discusión giró en torno al uso de los recursos de los partidos políticos para la reconstrucción de los daños ocasionados por los sismos, así como su método de distribución. Es importante resaltar que ningún partido político estuvo a la altura de la situación, el cálculo electoral se impuso y no ha sido posible establecer la ruta que garantice que no se lucre políticamente  con la tragedia.

Hasta ahí se mantenían la agendas, hasta que la semana anterior, se oficializó el strike más cantado, la renuncia de Margarita Zavala al PAN. Al margen de la pretensión de Anaya de ser candidato presidencial y, del argumento de que está haciendo uso de su posición al frente del PAN para imponerse, es evidente que la renuncia y eventual candidatura de M. Zavala lleva indeleble el sello de Los Pinos. La disputa por el 2018 está dejando a la vista de todos de qué lado se encuentran los intereses y proyectos de los grupos de poder, los cuales trascienden a los partidos políticos.

Desde que se acordó la creación del Frente Ciudadano por México se tenía muy bien calculado el costo de la ruptura con un grupo calderonista seriamente disminuido al interior de PAN. La menguada fuerza del expresidente quedó evidenciada desde que Gustavo Madero obtuvo la dirigencia del partido sobre el candidato de Calderón. El revuelo mediático que estamos observando en estos días corresponde más a una estrategia de grupo por desestabilizar el innegable posicionamiento, se comulgue o no, del Frente Ciudadano por México.

Hasta el día de hoy la estrategia planteada por los dirigentes de los partidos que integran el Frente Ciudadano por México les ha salido de acuerdo a lo presupuestado. Han logrado situarse en una posición muy competitiva de cara a la elección presidencial, tan es así que, por el momento AMLO ha pasado desapercibido de la mira del régimen; de hecho, tuvo que meterse en la coyuntura con el polémico tweet donde omite llamar a Margarita Zavala por su nombre y se refiere a ella como “la esposa de Calderón”. Todo para estar presente, de la forma en que se pueda.

La verdadera prueba que pasará el Frente Ciudadano por México no pasa por la renuncia de Margarita Zavala y, por lo que se puede leer, tampoco por el nombre del candidato, ya que si bien la política se va ajustando a los tiempos, en el fondo no hay mucho margen de maniobra; las circustancias para ser candidato presidencial son esporádicas; el poder no se comparte ni se regala y en una negociación el que tiene más, se impone. Por lo anterior, no encuentro una razón para que Anaya no sea el candidato por el Frente Ciudadano por México, aún cuando de aquí a la elección sea objeto de desgaste. El reto que tiene el Frente Ciudadano por México son las negociaciones al interior del mismo y lo que derive de ello. Por citar un ejemplo, Graco Ramírez… ¿cómo le harán con ese paquete?

Después de la entrevista que dio Anaya en el programa de Loret de Mola, al tercer día de la renuncia de Margarita Zavala, es evidente que se puso a operar políticamente el fin de semana; debió realizar un pase de lista para refrendar compromisos, sobre todo debió ponerse en contacto con sus gobernadores, quienes al final del día serán los garantes del mantenimiento de las estructuras y la operación electoral. En este momento nadie le va a decir que no al Presidente del Partido, sería ponerse la soga al cuello justo cuando se están negociando la posiciones del próximo año y, a pesar del grupo de Calderón, solo Anaya les asegura el espacio, además de reales posibilidades de triunfo, o ¿cómo interpretan la aseveración que hizo en dicho programa sobre que el noventa por ciento de panistas que apoyaban el proyecto de Margarita lo buscaron para informarle que se quedan con el PAN y con él, por supuesto?

La única forma de desmentir ese argumento es que se manifestaran las expresiones que coincidan con Margarita Zavala, obviamente que no cuentan los autodenominados rebeldesdelpan.

De tal suerte que en la próxima elección, que antes de la creación del frente era entre dos, serán tres los proyectos fuertes; Meade por el PRI, AMLO por MORENA-PT y Anaya por el FCM. Margarita Zavala y algún independiente más apostando a recaudar el voto indeciso y la poca estructura con la que cuenten, eso sí, con mucha proyección tras bambalinas rojas.

La factibilidad de triunfo del Frente Ciudadano por México radica en posicionarse como la opción equilibrada. Si bien el PRI cuenta con una estructura consolidada y un costal de mañas, AMLO por su parte arrastra el voto popular y es el único que podría posicionarse como el candidato antisistema; las dos expresiones polarizan  al electorado.

 

Mtro. Rafael Santana Mendoza Morales

Unión Popular Veracruzana A.C.

 

 

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